15 de agosto de 2011

Sexo y Surrealismo: un matrimonio muy fértil + La película "Un perro andaluz"



Como el Surrealismo extrae su petróleo creativo de la materia insondable del inconsciente (incluyendo el inconsciente colectivo), casi de inmediato nos encontramos con el fantasma omnipresente del sexo. Y así, el Surrealismo engendra una inmensa progenie de monstruitos sexuales, criaturas sublimes y criaturas horrendas, sexualidad camuflada, sugerida o evidente, obscena. Además, el Surrealismo en sus inicios, como posición estética, suele buscar el impacto, el malditismo, el remover las conciencias a través del escándalo: otra importante razón de apoyarse en la simbología sexual y transgresora. Y buen, buenísimo ejemplo de esto es Un perro andaluz (1929), película de Luis Buñuel y Salvador Dalí (que trabajaron juntos en el guión en una perfecta simbiosis que no volvería a repetirse).

En Pepeworks & Kulo de Zebra tenemos un interesante artículo sobre la gestación y avatares de esta película, que es quizá la obra cumbre del Surrealismo cinematográfico. [ver enlace].
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