17 de agosto de 2011

El erotismo antiguo y el actual se dan la mano por la rebeldía de un zapato de tacón


La pintura de Annick Bouvier

No deja de tener sus ironías simpáticas y diversas lecturas esta obra de Annick Bouvier, artista nacida en Francia en 1964 a la que ya dedicamos una entrada anterior: Annick Bouvier: sensualidad y glamour sereno en sus retratos femeninos, en la que hablábamos sobre su especial estilo tan sugerente (ver enlace). En el cuadro vemos a una elegante mujer recolocándose el zapato y para ello, como acto mecánico, se apoya en una escultura de arte antiguo. Una figura precisamente masculina. Podríamos interpretar el apoyo imprescindible del arte moderno en el arte antiguo, como si necesitásemos la sabiduría antigua para "estar más guapa". Por otro lado la mujer está flanqueada por un par de esculturas completamente desnudas, y sin embargo nos resulta mucho más erótica la mujer, vaporosamente vestida, con su insinuante postura serpenteante en contraste con la rigidez de los desnudos antiguos. Una vez más el erotismo potencia lo que oculta. Otra interpretación es el cómo mediante el contacto la mujer "da vida" a la escultura masculina sobre la que se apoya, un contacto entre antigüedad y modernidad, un contacto entre lo eterno y lo cotidiano, un contacto entre arte y realidad, un contacto entre mujer líquida y hombre falo, hermanados en un ámbito común: la representación pictórica de un museo, o sea, el arte dentro del arte. 

>> ver más sobre Annick Bouvier
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